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domingo, 22 de julio de 2012

El Semáforo


Desde hace un tiempo los semáforos modernos tienen un nuevo color, al verde, naranja y rojo se ha añadido el negro alterando nuestra forma de reacción cuando circulamos.

Cuando vemos que el semáforo está en verde sentimos euforia y pensamos  ¡QUE WAY!.
Nos envuelve una sensación de suerte y pisamos el acelerador para pasar muy dignos antes de que cambie de color y se nos vaya la suerte. Sólo nos tensa el rastreo continuo de la vista en busca de un cartelito anunciando un radar.

El naranja nos pone nerviosos, se nos acelera el corazón y soltamos un “Sera cabr….”, nos tomamos el pasar como un reto, nos concentramos, fijamos la mirada al frente, aceleramos y nos lanzamos al reto. Por lo general ganamos el reto y cruzamos, pero si lo apuramos mucho nos seguirá una orquesta de insultos y pitidos a la que ponemos letra diciendo “Que os den”.

El rojo, el puñetero rojo, que para nuestro ritmo y nos invade una sensación de agobio, de valla tela, de que mala suerte tengo, la de siempre me pasa igual. Te paras en él y empiezas a dar golpecitos nervioso con los dedos en el volante, a mirar en derredor y observar los coches que tienes al lado de reojo a ver si son mejores que el tuyo, o que cara tiene el conductor; si tienes la suerte de que sea una chavalita, te pones derecho con cara de interesante, seleccionas tu mejor canción y subes el volumen, luego te pones nervioso y preparas el pie en el acelerador fijando la mirada en el verde y esperando que se encienda para hacer una buena salida.

El negro, sólo nos afecta cuando se combina con el rojo, al verlo  ya de lejos empiezas a subir las ventanillas, pones cara de despistado y rezas para que haya muchos coches delante tuya para ver si así te libras, si tienes la mala suerte de estar de los primeros ves como el color se acerca con una sonrisa que te desarma, pero tu tienes decidido resistirte, empiezas a sentirte mal y algo dentro de ti te dice “Cómpralo, Cómpralo…” pero tu tienes asumido que la respuesta por defecto es “NO”, por que te solidarizas, pero ya está. Disimulas, miras en la guantera, silbas mirando para otro lado, te agachas, y cuando crees que te vas librar te da dos golpecitos en el cristal y te sonríe, no sabes si mirarlo o mirar al frente y hacerte el loco, al final lo miras muy serio y levantas la mano para decir que NO y pasas un mal rato, sobre todo cuando insiste, entonces coges tu arma secreta, el paquete de pañolitos que tienes guardado desde hace un par de años para estos casos, y se lo enseñas diciéndole que acabas de comprarlo en otro semáforo y que otro día será, todo esto es muy importante hacerlo con la ventanilla subida para que no nos ablande el corazón y que tampoco  vea lo viejo y caducado que está el paquetito. El color se rinde y se va a buscar otra victima, te relajas y disfrutas viendo el resultado de los ataques a los demás.
De muy en vez en cuando, te rindes y compras un paquetito, te redimes y a la vez renuevas el arma secreta. Realmente lo que estas comprado son los pañolitos y la dispensa de no volver a comprarlos durante dos o tres meses.
Este combinado de color es el responsable de que se apure tanto el naranja y se suma a lo anteriormente descrito para este color.

En su favor diré que son personas que sobreviven dignamente, no se meten con nadie, tienen siempre una sonrisa en la cara, son amables, no caen en la delincuencia  y a pesar de la broma debemos ayudarlos.








1 comentario:

  1. A esas personas cuando le ayudas, te dan las gracias con una gran sonrisa , por poco que sea para ellos es mucho...

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